lunes, 13 de septiembre de 2021

La muerte no es el final, Sasaraxa y la estética de la transformación

Lo que las aplicaciones de intercambio virtual traen a nuestras vidas es una manera de vincularnos con la percepción acotada a una temporalidad cada vez menor, todo parecería que en este mundo de invención capitalista envejece muy rápido, tan solo basta escuchar comentarios de un film de diez años atrás para que aparezca expresiones como -es una peli vieja o es muy lenta- nada sobrevive a la apetencia por el momento que ya se fagocita para llegar al siguiente.
Pero dentro de estos márgenes siempre hay ramalazos de resistencias, subversiones en el orden del sentido y el imaginario que constantemente están desafiando los límites de lo percibido dentro de la percepción que las aplicaciones brindan con determinadas condiciones. Instagram es una red social de intercambio visual donde literalmente hay de todo, y se comparten muy diversos contenidos desde perfiles exclusivamente de trabajo, a perfiles domésticos, artísticos, musicales, bizarros, humorísticos, políticos y culturales. Para la sensibilidad atada a los vaivenes y desarrollos de las redes sociales, instagran es una aplicación, ya vieja -once años de existencia- lo cual condiciona la recepción de sus contenidos a sus usuarios futuros que siempre buscan estar dentro de la última tendencia.
Pero eso no quita el valor de muchas de sus experimentaciones formales que siguen al pie de juntillas los parámetros que son considerados dignos de atención -duración de videos e historias, y sobre todo detentar alguna imagen que exceda lo puramente visual para transformarse en materia sensible. Esto sucede en gran medida con Sasaraxa que es una puesta en escena sobre el recorrido y el aprendizaje de una mirada como también el relato de una transformación. Sasaraxa es una cuenta que vengo siguiendo con curiosidad desde hace un tiempo que en su práctica ha ido construyendo un espacio de recepción, elaborando de manera consecuente una estética que convoca un imaginario tan oscuro como sensual, de pretensiones alegóricas y literales en su relato, mensaje y misterio.
Dicho esto hay que destacar la primera singularidad de esta cuenta, y es que la imagen icónica de la misma es la cabeza de la autora cubierta con una bolsa, este hecho en una red social donde la rostridad es la moneda de cambio no deja de ser una provocación literal y sutil, porque en la selva de lo irreal que puede ser instagram este gesto puede pasar desapercibido pero si uno se detiene un poco más, comprende que Sasaraxa no es un concepto a la venta ni un capricho narcisista, sino un manifiesto explicito sobre lo que puede un cuerpo cuando se lo combate, se lo pone en cuestión y se duda de su identidad, no en vano la autora detrás de esta propuesta estética se sirve y entrecruza materiales orgánicos, artificiales y sintéticos.
Sasaraxa es una experiencia sobre los modos y las maneras en que la materia se coagula, generando cuerpos siempre a la sombra de su propia desintegración, se celebra la belleza radiante de determinadas frutas como frutillas, naranjas, cerezas, melón, kiwis, uvas y manzanas, sobre todo manzanas para recordarnos el inevitable destino de lo viviente, en contraste y contraposición a objetos modelados por la humanidad que conviven con las frutas y estos son: instrumentos musicales, parlantes, pedales, micrófonos que responde a la formación musical de la autora que también es responsable de musicalizar algunos de los videos.
Los primeros posteos convocan un imaginario inactual, no por los elementos sino por la suma y la configuración de la imagen. Son “Naturalezas muertas” a la manera de esos motivos pictóricos tan antiguos como la pintura misma, Sasaraxa nos ofrece fotos de una guitarra invadida por naranjas, o un micrófono asediado por uvas, un parlante con una corona de frutillas, la mitad de un melón conviviendo con un cabezal Marshall de guitarra, un papel escrito con lo que parecería la letra de una canción con semillas amontonadas a los costados, estos por nombrar algunas de las imágenes que religiosamente Sasaraxa publicaba en esa primera etapa de su trabajo. Todas las fotos en su cuenta tienen un encabezado y algunas se permiten poemas de respiración muy corta pero con un fraseo largo, dando realmente la sensación de flujos incontrolables de sentido.
La estrategia discursiva que plantea Sasaraxa entrecruza textos, imágenes y sonidos, y esa fricción que plantea entre las palabras y las cosas, lo sensible y lo aural esta el espacio que ella reclama para el espectador que se atreva a acompañarla por este sendero lleno de sugestiones y estímulos. Se nota que en este derrotero desde su primera imagen publicada a la última se fue afianzando un lugar en su discurso estético, lo suficiente como para soltar la lengua y para aparezca Sasaraxa, es decir su imagen, su cuerpo, el ícono y la representación.
Antes de continuar habría que agregar que Sasaraxa no es una obra acabada y ni siquiera es presentada como tal, es un trabajo en proceso, es decir abierto a las contingencias, accidentes y hallazgos de toda subjetividad en combate y búsqueda por su forma más conveniente. Esto implica que cada posteo es un ensayo sobre los alcances expresivos, más allá de que hay un cuidado puntilloso sobre la puesta en escena tanto de las fotos como de los videos, y existe un concepto detrás que al parecer cierra sobre sí, hay una continuidad en el relato a veces implícito pero la mayoría de las veces expuesto por la literalidad expresiva.
Esto no quiere decir que no abunde en alegorías ni simbolismos como cifra estética, sino que los momentos en que la literalidad apremia es cuando aparece la palabra señalando el valor semántico de lo que se muestra. Esta convivencia es tirante porque la economía de la imagen es muy justa en su orden expresivo, pero los textos que acompañan tienen la abundancia del derrape, el cuidado que existe en lo visual no lo tiene en la escritura. Lo cual no le quita mérito sino que apuntala la honestidad de una escritura, que vibra la desmesura de lo que al parecer es incontenible. Existen ocasiones en donde los textos parecen la antesala de la imagen y en otras parecen más su lógica consecuencia, aunque también aparecen momentos donde la lógica de la representación se disloca creando un lugar diferente de recepción para la imagen y lo textual.
Hay momentos en este recorrido donde Sasaraxa en su cuenta se permite compartir cuestiones más biográficas como por ejemplo cuando habla y muestra la filmación y el registro fotográfico de un ensayo y posterior recital con una banda tributo al grunge a la cual le presta voz y que curiosamente se llama “Adolecer”, habría que hacer una salvedad con respecto a las historias de instagran donde lo que postea si bien tiene que ver con los contenidos de las fotos y videos, son al mismo tiempo el afuera de estas experiencias cuidadas, en este espacio tan fugaz como son la historias de Instagram se ven más las preocupaciones cotidianas de la persona detrás de Sasaraxa.
La estética que fue generando en el tiempo le dio frutos en el campo del rock, ya que su personaje fue requerido para la tapa de un álbum como para un video hecho por ella, (se pueden ver en su cuenta) con esto hay que agregar que su estética es muy afín a determinados contenidos del mundo heavy/dark, es decir bebe de esas aguas como del arte contemporáneo y el lado más arty del rock vanguardista. En esas ramificaciones también aparece cierto costado que se comparte con el mundo del fetichismo sadomasoquista y cristiano, esto no quiere decir que el contenido sea cristiano ni exclusivamente sado, sino que en la enunciación formal de estos componentes esta la singularidad de un relato sobre el dolor del cambio, el extrañamiento de la mutación y la claustrofobia de la interioridad.
No es casual que su banda tributo al grunge se llame Adolecer, porque justamente se podría aseverar que toda su obra está atravesada por este proceso, esta revolución química, este desajuste entre lo interno y lo externo, pero si seguimos los lugares comunes del mito, este proceso de la oruga no la lleva a transformarse en una mariposa soñada y sublime, sino (según sus palabras) en “un bicho invertebrado, exoesqueleto, bien forjado (…) en polilla me transformo con acordes tan sombríos y solemnes (…) y ahí estaré cada noche, en plena oscuridad con un corazón de piedra aleteando torpemente hacia la luz artificial. CUANDO EL SOL QUEMA.” Este poema acompaña el posteo de una foto donde se ve la reproducción de una polilla (parece una foto dentro de la foto) conviviendo con lo que parece el cable de un instrumento musical, uvas rotas, papel quemado y otro papel debajo de tinte amarillento que contiene una caligrafía apretada donde se deja leer fragmentos del texto citado que acompaña a la imagen.
Lo realmente llamativo es que el poema comienza afirmando que está “codificada”, no puede transformarse en mariposa por ello y la palabra codificada dentro de la economía que plantea el texto es un poco forzada pero la autora le resta importancia a este detalle y esa es su mayor virtud como también su punto más débil como ocurre en otros textos donde prima más la necesidad de ser entendida restándole ambigüedad a lo expresivo. Lo que sí le interesa remarcar y esto se ve en lo otros publicaciones es su postura con respecto a la femineidad pero no estamos hablando de un discurso feminista sino más bien femenino que es bien distinto. El proceso de crecimiento como todo proceso comporta sus zonas menos felices y más problemáticas y esto tiene directamente que ver con la mortalidad de las cosas todas, con la piel muerta que se deja atrás.
En uno de los primeros posteos aparece esta temática en toda su carnadura pero no desde la foto sino desde un poema que acompaña y muestra las tripas de su desintegración. “Entonces como de esa fruta que se pudre muy de a poco y tan veloz al mismo tiempo. Y si entonces ya no miento –nunca miento- de podridos hoy hablamos. Una fruta con gusanos y la piel que se desarma. Cuanta alarma que dispara una fruta muerta. Más tan llena de gusanos, significa que aún hay vida. Valentía al morder solo un pedazo. Y no como de la fruta, solo como sus gusanos.”
En esta apetencia sobre la descomposición se cifra la poética de Sasaraxa, no se trata de la morbidez sino de la disolución de las fronteras y la identidad en el momento en que se produce el deceso, la acción de comer los gusanos no es producto de la muerte sino su consecuente efecto. Como se vera si uno lee con atención para Sasaraxa la muerte no es el fin y en ese aspecto aparece un costado digno de las sectas más radicales y profanas del cristianismo. Es importante señalar que no pretendo agotar las interpretaciones con respecto a esta poética, este tan solo es un acercamiento caprichoso y personal a un universo donde la muerte es la moneda de cambio para pasar a otro estadio del ser y la materia. Como escribí párrafos atrás abundan las frutas en los motivos visuales, pero la fruta que aparece con mucha recurrencia es la manzana, ya sea verde o roja su presencia no es un mero decorado sino que -según mi lectura- es la apropiación de un símbolo que según la mitología cristiana es la causa de nuestra perdición. Pero el detalle que no se puede pasar por alto es que Eva la primera mujer según este mito es la entera responsable de la perdición de la humanidad.
De esta manera el mal quedó indisolublemente ligado a la mujer, de ahí en más el curso de los hechos, la cultura, la política y la codificación sobre la mujer, su identidad y su cuerpo es una imposición, una celda y un castigo. Sasaraxa se hace cargo de esta carga cultural y simbólica pero de una manera donde recupera el cuerpo no como objeto mercantil sino como campo de la experiencia y la experimentación, en este aspecto no es que Sarasaxa hable sobre la mujer sino sobre la singularidad de los seres que por diferentes motivos y azares genéticos habitan un cuerpo con determinadas características y no otras.
Por eso la manzana es un elemento recurrente, es un símbolo que Sasaraxa le usurpa a la mitología cristiana para re-afirmar la condición femenina como espacio del saber, después de todo el fruto era del árbol del bien y del mal y por ello fuimos desterrados del paraíso. Sasaraxa en su apuesta formal desafía a la noción de cuerpo, desafía la utilidad, la garantía y la identidad de lo que se supone es habitar la carne. Para ella el cuerpo es un terreno en disputa tal como lo enuncia en uno de sus tantos poemas “Ese cuerpo obsoleto, ese cuerpo dormido, tanto tiempo recluido.”
La mirada no solo es estética sino también comporta una ética, por eso la encarnación de Sasaraxa -ese curioso ser con la cara tapada y un vestuario de apariencia primitiva- se toma su tiempo en cobrar protagonismo y cuando lo hace por fin, las fotos de naturalezas muertas con las que inició su recorrido van desapareciendo. Acá es donde entra el valor de la religión pero en su acepción más primigenia, la que no funda ninguna iglesia sino que la trata de re-ligar el pacto tácito entre la humanidad y el universo. El gesto de Sarasaxa es el de bucear en lo orígenes, desconstruir al mito que hace de la mujer un ser binario para quedarse con la especificidad del cuerpo y de su piel sensible, para exponer la temible fatalidad de que no somos más que carne con pensamiento, y el mal que nos aqueja es que no existe ningún tipo de justificación alguna para nuestra existencia, lo único loable es la voluntad y la inventiva para pervivir, pero esto supuso un costo altísimo para la cultura occidental que es la invención de la conciencia, ese espectro en el camino, tenemos una disociación básica que ya no sabemos como corromper porque el logos a colonizado prácticamente a todo los territorios de la inconciencia.
El componente ritual es capital en el gesto estético de Sasasaxa, prácticamente está presente en todas sus intervenciones, hay un relato implícito que es su proceso de transformación, por eso la mayoría de los poemas en donde aparece el cuerpo mencionado siempre tiene una connotación objetual pero en nada tiene que ver con la objetualidad pornográfica y mercantil de nuestra aldea visual. Si hacemos un rápido recorrido uno se encuentra con expresiones tales como: “Ese cuerpo suspendido, esa masa sin reflejos, solo es: permanece para camuflarme”. “Hambrienta y animal encerrada en tu cárcel de carne”. “intentar descifrar desde qué lugar uno se mueve, porqué los cuerpo solo son y si el que uno muestra es el real.” Quizás el momento más álgido de esta poética es cuando expresa sin tapujos la división inmanente entre la idea del cuerpo, el cuerpo, la conciencia y la conciencia de esta conciencia. “Jugando. Jugando a ser persona, jugando a ser alguien. Ese alguien que tal vez despierte un pensamiento (…) Alguien que viviendo de prestado quiere apropiarse. Alguien que necesita apoderarse de ese cuerpo a disposición.”
La estética sado masoquista sobrevuela a las imágenes y el vaso comunicante el cuerpo como un objeto estetizado a través de un vestuario funcional y sugerente. El relato cristiano también está presente pero como dato subvertido, así como Sasaraxa recupera a la manzana para su relato y metamorfosis otra palabra que aparece en sus poemas es “mártir” y si nos atenemos a su significado, es alguien que sufre o muere por defender su religión o ideales”. Todos sabemos el martirologio de las santos de la cristiandad, no es novedad tampoco que hubieron muchos estudios que se hicieron al respecto relacionando al dolor del martirio con el placer y el goce. Sasaraxa se mueve entre estos caminos, tiene algo de ese sufrimiento, de esa vulnerabilidad que expone y presentifica en un ritual, tal como lo plantea uno de sus videos donde se saca un corazón negro para luego mejor quemarlo.
De alguna manera en Sasaraxa se hace carne justamente un concepto y diferentes estéticas que pusieron su foco en lo abyecto de la corporalidad humana, en un momento histórico tal como lo señaló en su momento Michel Foucault, la preocupación y el control sobre el cuerpo en nuestra sociedad es el dato prioritario para la construcción y práctica sobre las políticas sobre la vida que hoy nos aquejan. Videodrome (1983) una película del inclasificable David Cronemberg es uno de los primeros que enunció la verdad de “La Nueva Carne” en el campo del arte contemporáneo, hay otros como Joel Peter Witkin o Cindy Sherman que desde la fotografía han sabido problematizar el concepto sobre lo bello y lo feo, lo horrendo y lo sublime, lo siniestro y lo sagrado, la identidad y la disolución de las fronteras.
Sasaraxa haciéndose eco y resonancia de las luchas femeninas y los tiempos de sororidad recupera al cuerpo de la mujer para hablar mejor de la complejidad de los seres, de las disputas de poder y significación sobre la manera de habitar y compartir esa piel de lo sensible que nos une, empatiza, como también distancia advirtiendo los peligros de lo realmente otro. Pero en el caso de la propuesta de Sasaraxa lo realmente otro es el cuerpo y ya cómo lo decía Baruch Spinoza quién sabe lo que realmente puede un cuerpo. Basta animarse a entrar en este mundo para darse una idea acabada de que la conquista del cuerpo es parte de la batalla cultural y política que se esta librando rigurosamente en el presente.
Sasaraxa con su propuesta y abierto misterio hacia la rostridad pone en marcha a toda una tradición heterodoxa y al margen, su propuesta es un capítulo más de la estética de la nueva carne y que mejor que transcribir uno de los diálogos más fascinantes de Videodrome ese film revulsivo y fantástico de David Cronemberg para terminar este recorrido.
“La muerte no es el final. Tu cuerpo ha sufrido muchos cambios, pero solo es el principio de la nueva carne. Tienes que llegar hasta el final. Transformación total ¿Crees que estás preparado? Para convertirte en carne nueva primero tienes que matar a la vieja. No temas. No temas dejar tu cuerpo morir.”
Para entrar a la cuenta de Sarasaxa https://www.instagram.com/sasaraxa/?hl=es

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